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Por FRANCISCO MONTORO |
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La plaga de la Filoxera se inicia en Europa en 1863 cuando Mr. Lalimon, de Burdeos, preocupado por la idea de aclimatar cepas inmunes al oidium, hizo venir de los Estados Unidos vides que plantó en su finca de Fouraté. Mister Lalimon envió plantones a Mister Borty, en el Gard, en cuyas raices había filoxeras. La plaga se extendió primeramente por Francia.
La Filoxera de la Vid es un insecto hemíptero, oriundo de América del Norte, parecido al pulgón, de color amarillento, de menos de medio milímetro de largo y que se multiplica con asombrosa rapidez. Ataca a las vides por vía de las hojas y de las raices. Durante la primavera las hembras apteras del insecto viven en las raices originando sucesivas generaciones partenogenéticas de nuevas hembras. Durante el verano aparecen hembras aladas que se dirigen a las hojas para poner sus huevos.
En 1878 hacía su aparición en España la plaga de la Filoxera, y precísamente por nuestra provincia. Curiosamente por donde menos se esperaba. En este año de 1878, los viñedos en la provincia de Málaga ocupaban una extensión de 112.000 hectáreas.
En el mes de junio se difundió una notificación del Alcalde de Ronda dando cuenta al Gobernador Civil de Málaga de la existencia, en una viña de aquel término, de unos síntomas sospechosos de filoxera. Al año siguiente el mal había tomado serias proporciones. En 1879 aparecen nuevos focos en la provincia y la invasión del insecto toma tal incremento que ya era imposible atajarla.
Entre 1880 y 1881 esta plaga invade por completo la Axarquía, la parte, precisamente, mas rica en el cultivo de la vid. Poco tiempo después muy escasos rincones de nuestra provincia se hallaban libres de tan ruinosa calamidad.
Las consecuencias de esta catástrofe fueron dramáticas. La economía malagueña queda desarticulada dado que la agricultura era la base y sustento de la expansión económica.
Un contemporáneo, y natural del lugar, don Manuel González Herrera, en su libro Mis Memorias (Santa Fé de Bogotá, 1944) nos cuenta lo siguiente:
"...Debido a la epidemia propalada por estos devastadores insectos, la provincia de Málaga experimentó un retroceso económico de asombrosas proporciones, puesto que su principal comercio de exportación al exterior consistente en pasas y vino, sufrió un colapso mayúsculo, por su casi forzosa y repentina paralización."
Otro contemporáneo, citado por el profesor Lacomba en La Filoxera en Málaga, se expresaba de la siguiente manera :
"Ya vemos antiguos propietarios que estaban en una mediana posición, tratar de conseguir el pan de sus familias trabajando como peones en los lagares de otros dueños. Los habitantes de estas poblaciones (las afectadas por la Filoxera) se dirigen en gran número hacia las regiones menos invadidas en busca de jornales o se acojen a la capital para ganar el sustento ocupándose de las diversas obras, o para implorar la caridad del público (...) quedando yermos los campos, abandonadas las viviendas, desiertos los pueblos y obligados sus habitantes al duro trance de emigrar a lejanos paises en busca de alivio para su miseria."
El gobierno, en una medida absurda, embargó fincas por el impago de contribuciones, y las subastó, mientras que en Francia eran todo facilidades para los viticultores afectados, subvencionando la replantación y eximiendo de impuestos y contribuciones.
Es en este momento cuando aparece en escena un axárquico notable, don Félix Lomas Martín, al que ya dedicamos un día estas mismas páginas. Elegido diputado a cortes en el mes de abril de 1884, apenas electo, dirigió una circular a todos los pueblos de la comarca en la que aconsejaba que por las vías legales recurrieran ante el Ministro de Hacienda pidiendo el perdón de los tributos y las rebajas en los cupos para los años sucesivos.
Nombrado el 11 de junio de 1884 para la Comisión Central de Defensa contra la Filoxera, el Sr. Lomas logra que se destine por el Ministro de Fomento 5.000 pesetas para la confección de un mapa filoxérico de la provincia de Málaga. Y el 28 de junio, del mismo año, presenta una proposición de ley con la que pretendía que se rebajaran los cupos de contribución territorial de los pueblos damnificados, que los viñedos destruidos por los insectos disfrutaran de exención de contribución y que las fincas adjudicadas al estado por falta de pago de las contribuciones se restituyeran a sus dueños cuando esta falta de pago fuese causada por la filoxera.
El 22 de diciembre de 1884 una Real Orden propuesta por la Dirección General de Contribuciones aprobaba la rebaja en dos terceras partes del cupo que hasta entonces se venía satisfaciendo. Medida que afectaba, además de a Vélez-Málaga, a Benamocarra, Banamargosa, Iznate y Arenas.
Pero el gozo por esta medida, que a tan buena hora llegaba a la comarca, estaba condenado a mezclarse pronto con una nueva pena. Tres días después (!solamente tres días después!) de la Real Orden, el día de Navidad de 1884, se inician unos grandes terremotos que van, nuevamente, a sumir a esta tierra en la desgracia.
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