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Por FRANCISCO MONTORO |
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A las 20 horas y 48 minutos del día 25 de diciembre de 1884 se sintió en España un terremoto. En los siguientes días se sucedieron, unas tras otras, las mas desgarradoras noticias. Mas de cien poblaciones se habían visto afectadas y mas de dos mil personas habían quedado muertas o heridas en las provincias de Granada y Málaga, lugares en donde, de un modo especial, se había cebado la tragedia.
Por lo que respecta a la capital de la Axarquía, un contemporáneo del suceso, el maestro don Manuel González Herrera, en su libro "Mis Memorias", publicado en Santa Fe de Bogotá (Argentina) allá por el año de 1944, en su página 18 dice:
"...Inmediatamente de la enorme sacudida terrestre, el pueblo todo se volcó en las calles, huyendo precipitadamente hacia las afueras de la ciudad, teniendo en cuenta el inminente riesgo que se corría de permanecer en ella; pues el derrumbamiento de edificios causó varios muertos y un considerable número de heridos. Esa noche la pasaron, la casi totalidad de los vecinos, alrededor de grandes fogatas al aire libre, ya que los temblores de tierra, si bien con mucha menor intensidad que el primero, se sucedían a intervalos de 5 a 10 minutos..."
El 19 de mayo de 1885 el Gobernador Civil de Málaga hizo público el estado de los daños sufridos en nuestra provincia:
DAÑOS SUFRIDOS EN LAS VIVIENDAS
| Ruina
Total |
Ruina
Parcial |
Dañadas | TOTAL | |
| En pueblos | 638 | 4.964 | 8.838 | 14.440 |
| En campos | 122 | 1.077 | 2.214 | 3.413 |
| Total | 760 | 6.041 | 11.052 | 17.853 |
La valoración total de los daños ocasionados ascendían a un total de 13.353.597 pesetas. Y por lo que respecta al balance humano en la provincia, en total se produjeron cincuenta y cinco muertos y ochenta heridos. Ello en cuanto a los datos oficiales, siendo muy probable que, al menos por lo que respecta a los heridos, el número fuese considerablemente mayor.
Las noticias de las desgracias que habían producido los movimientos sísmicos movió a la solidaridad a los distintos pueblos de España y a treinta y cinco de los países del mundo. Los donativos que se enviaron para atender a los damnificados ascendieron a la cantidad de seis millones cuatrocientas cincuenta y cinco mil setecientas noventa y cuatro pesetas, de las cuales, aproximadamente, la mitad procedía de las provincias española y la otra mitad de países extranjeros.
Por un Real Decreto de 13 de abril de 1885 se nombraba Comisario Regio a don Fermín Lasala y Collado, Duque de Mandas, Ex Ministro de Fomento y Senador del Reino, al cual se encarga de dirigir e inspeccionar la reedificación de los pueblos de las provincias de Granada y Málaga, y destinar, y dar empleo, a los fondos recaudados por y para aquellas atenciones.
Por lo que respecta a Vélez-Málaga, la Comisaría Regia le adjudicó el 1,718% del total del dinero a distribuir entre los damnificados. Cantidad relativamente importante si tenemos en cuenta que fueron 101 los pueblos auxiliados de los 104 afectados, y que, en los seis de Alhama de Granada, Arenas del Rey, Albuñuelas, Güevèjar, Periana y Zafarraya, la Comisaría Regia construyó directamente viviendas, empleando el 59,55% del presupuesto, por lo que habríase de repartir tan solo el 40,45% entre los 95 pueblos restantes.
Aparte de las ayudas proporcionadas por la Comisaría Regia, otros organismos aportaron importantes cantidades para hacer frente a los daños, tales como el Monarca, el Obispado, la Comisión del Fomento del Trabajo Nacional, comisiones diversas...
El 8 de diciembre de 1885, la Comisión del Fomento del Trabajo Nacional adquirió en Vélez-Málaga un solar para construir 24 viviendas para los damnificados, que se edificaron en menos de un año, siendo entregadas el 21 de noviembre de 1886.
El 12 de mayo de 1885 una comisión científica, en un extenso y documentado informe afirmaba que la mayor parte de los daños se debió a las malas condiciones de edificación, aduciendo, por lo que a Vélez-Málaga se refiere, lo siguiente:
"...Alzan los tapiales de dos o tres pisos, o raman tabiques en pilastras de ladrillo de cocción; y este último sistema es el de las construcciones antiguas de Málaga.
En todas partes las maderas son pésimas, mal clavadas y sin trabazón alguna, siendo general que los pares de armaduras para los tejados descansen en las paredes sin empleo de soleras ni hileras; y los maderos de piso, sin carreras para su sostén, y solo empotrados en los muros, quedan sueltos e independientes si sufren un movimiento general."
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