LA EPIDEMIA DE CÓLERA DE 1855.

Por FRANCISCO MONTORO

En 1855 se va a producir una epidemia de cólera morbo, que es, cronológicamente, la segunda de este tipo, de las cuatro que sufre el país en el pasado siglo (1833, 1855, 1860 y 1885).

En la Axarquía sabemos de su repercusión, al menos, en Vélez-Málaga y Torre del Mar, Torrox, Algarrobo, Arenas...

Para conocer su repercusión en Vélez-Málaga disponemos de un documento de excepcional interés. Se trata del "Discurso del Sr. Don Juan de Pascual, Comandante del Primer Batallón de Milicia Nacional, Alcalde primero y Presidente del Ilustre Ayuntamiento y de las Juntas de Sanidad y Beneficencia de esta ciudad de Vélez-Málaga, pronunciado el 28 de agosto de 1855 en las salas capitulares de la misma, ante las expresadas corporaciones, autoridades y demás personas notables que se les asociaron, con motivo de la desaparición del cólera-morbo."

Dicho discurso se edita por el "Circulo Literario" de Málaga en el mismo año de 1855, en la Imprenta de don Ramón Franquelo.

A mediados del siglo pasado el término municipal de Vélez-Málaga contaba con una población real de 15.669 habitantes. La terrible enfermedad aparece hacia el mes de mayo de 1855 y, durante cuatro meses, llena de luto, dolor y miedo a miles de familias veleñas. Setecientas víctimas se cobra el mal en esta ciudad sin distinción de edad ni condición.

Apenas las autoridades locales tienen noticias de los primeros casos de cólera adoptaron medidas para precaver y alejar la mortífera enfermedad. Se dictaron disposiciones para lograr una higiene general, se limpian las calles y ruedos, se exige esmerado aseo de las casas y sitios privados, se alejan de la población las esterqueras y pudrideros, se desecan las charcas y se procura que las sustancias alimenticias tengan las máximas garantías para su uso:

"...Sírvanos de consuelo, que hemos hecho en este punto cuanto ha sido posible, en la seguridad de que por ello se ha retardado la invasión apareciendo en época mas favorable y atenuando sus estragos..." (Discurso..., Pag. 5.)

Mas no se limitaron a ésto las medidas de los ediles. Conocedores de que, a pesar de las medidas preventivas, suele desarrollarse la enfermedad, se preparan y equipan para el terrible trance. Y dado que la miseria es el mas seguro albergue del cólera, y, por tanto, el mejor remedio el socorro de la indigencia, se pide un préstamo a los fondos del Pósito por valor de 23.216 reales y 26 maravedís, se recaudan 17.961 reales en suscripción ciudadana voluntaria y, uniéndose a esto los socorros prestados por la Hermandad de la Caridad y personas particulares, se logra surtir de lo preciso a los enfermos e indigentes, máxime cuando tres principales del lugar (el vicario don Diego de la Chica, el síndico primero don Francisco Herráiz, y el propio don Juan de Pascual) toman a su cuenta los gastos de todos los enfermos de los cuarteles 4�, 5� y 6�, respectivamente.

En la atención médica y sanitaria los facultativos realizan una humanitaria labor digna del mayor encomio, prestando con toda diligencia la atención necesaria a los afectados, y, de un modo gratuito, a los pobres. Así mismo, los farmacéuticos se hicieron acreedores del agradecimiento popular, y, muy especialmente don Indalecio del Mármol, que concede a mitad de precio los medicamentos que fueron necesarios para los afectados.

Se crearon "Juntas de Distrito" cuya finalidad era auxiliar en su cometido a las de Beneficencia y Sanidad suministrando a éstas datos del mayor interés y llevando consuelo a las familias.

Colaboraron, así mismo, el clero y la milicia nacional, uno consolando a las familias dagnificadas, y otra, auxiliando en cuanto era necesario, especialmente redoblando los cometidos de vigilancia para impedir el saqueo de las casas cerradas. Y ello máxime cuando la mayoría de estas casas cerradas pertenecían a las familias pudientes que dieron pocas muestras de solidaridad creando obstáculos a las autoridades y negándose a mejorar la suerte de los mas indigentes e, incluso, abandonando Vélez en esta calamidad pública.

. Tres pueblos vecinos, Torrox, Algarrobo y Arenas acuden al Ayuntamiento de Vélez-Málaga en demanda de auxilio, especialmente de servicios médicos. A pesar de la escasez de éstos funcionarios, y gracias también a las buenas disposiciones de los facultativos Sr.Belda y Sr. Martínez, el municipio presta la colaboración pedida, aún a costa de arriesgar los mínimos de asistencia sanitaria para los veleños.

Por estos mismos momentos en el núcleo de Torre del Mar arrecia la infección. Las Juntas de Sanidad y Beneficencia disponen, en principio, un desplazamiento diario de los servicios médicos, y, mas tarde, no siendo ésto suficiente aún, se destina en residencia temporal a dicho núcleo al médico don Antonio Calpena así como un botiquín de urgencias.

La filantropía de don Manuel Moreno del Nío, representante de los dueños de la fábrica azucarera, que socorrió en gran medida a las familias mas necesitadas, fue, igualmente, una gran colaboración en la lucha contra la calamidad.

El 28 de agosto la epidemia estaba totalmente erradicada y el alcalde se dirige a los veleños con estas palabras:

"...Después de los terribles días de pruebas que hemos cruzado, natural parece que todos hayamos recibido una lección, tan triste como elocuente, de cual es la misión del hombre en este valle de lágrimas; natural parece que hayan desaparecido de nuestro pecho todo género de rencores y animosidades, haciéndonos una conciencia exacta de cuanto es miserable esta existencia que arrastramos por un sendero de errores...

Mi deseo consiste en que todos los hijos de este pueblo que tengo la honra de patrocinar dispongan ante la luz de la religión, que es la luz de la libertad, las pasiones que hayan podido alimentar en sus delirios mundanales, y que, al volver a nuestra ciudad querida las familias que tuvieron que abandonarla, lo hagan llenos de fe cristiana y ganosos de unirse fraternalmente con sus hermanos que le esperan. !El abrazo de la humanidad es el abrazo de Dios!."




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